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Los increíbles sabores de la uva

14/11/2018· Vendimia

El vino es el perfecto acompañante de una comida y el indispensable en cualquier celebración. Esta bebida nos hace disfrutar y esto se debe a los sabores que nos hace degustar.

En Laboratorio Poutas sabemos que el gusto es uno de los sentidos más importantes y por eso te queremos descubrir los cuatro sabores que el vino nos hace descubrir.

Los sabores del vino

Como ya sabemos, la lengua es capaz de reconocer cinco sabores, gracias a que esta cubierta por pupilas gustativas. Estos cinco sabores son: dulce, salado, el ácido, el amargo y el umami. Sin embargo, en el vino se suelen detectar cuatro sabores.

Ácido

Este sabor es uno de los imprescindibles y básicos del vino y se detecta por la salivación que se produce en los laterales de la parte posterior de la lengua. El ácido es el que determina la vida del vino y también el nivel de disfrute a la hora de beberlo. De hecho, aquellos vino sin acidez son considerados muertos o apagados.

Los ácidos del vino se dividen en dos grupos. Por un lado, están los ácidos básicos entre los que se encuentran el málico, el tartárico y el cítrico; y por el otro los que pueden producirse por fermentación como son el láctico, el succínico y el acético.

Dulce

Por lo general, se trata del primer sabor que se identifica en la boca ya que se localiza en la punta de la lengua. Su sabor proviene de los azucares que contiene la propia uva, el componente principal del vino que se transforma en alcohol durante la fermentación.

Por esta razón es habitual que todos los vinos contengan un grado de dulzor. En caso de que la uva tenga menos vino, se dice que el vino es “seco”. Aún así, queda un mínimo de azúcar que mantiene la sensación de dulce en el paladar a medida que la saliva avanza por la boca.

Salado

Este sabor se percibe en la parte central de la lengua y suele estar presente en todos los vinos debido a su alto contenido en sales minerales. Sin embargo, este sabor pasa desapercibido para la mayoría de los consumidores.

Si quieres notar este sabor, se debe optar por vino más cálidos, como un tinto joven pero su intensidad depende de la zona de procedencia de la uva.

Amargo

Este sabor es el que se percibe en la parte más profunda o en interior de la lengua. De hecho, es el que se genera al ser bebido el vino ya que tiene relación directa con los taninos. Por este motivo, se encuentra más presente en vinos tintos que en blancos ya que estos elementos se llevan bien con los sabores fuertes.

Estos cuatro sabores no aparecen a la vez dado que las papilas gustativas asociadas a cada gusto están localizadas en distintas zonas de la lengua. El sabor dulce es el más aceptado ya que las otras sensaciones si se encuentran en estado puro pueden no resultar agradables.

Los elementos para analizar el sabor de la uva

Gracias a las papilas gustativas se pueden apreciar muchas de las particularidades del vino y, por lo tanto, de la uva con la que fue producido.

Para saber que hace especial un vino por su sabor es importante saber analizar los siguientes componentes:

- La perfección de los sabores, es decir, la armonía que existe entre los diferentes sabores como puede ser el grado de acidez, amargor o dulzor.

- La intensidad de los sabores se refiere a la fuerza con la que estos sabores se presentan en la boca.

- La riqueza aromática que desprenden los componentes del vino y que pueden ir desde frutales a florales.

- Los estímulos táctiles que caracterizan al vino por su astringencia, suavidad, sedosidad o dureza.

- El final de la boca, es decir, cuando se traga o se escupe es importante para conocer que recuerdo deja el vino en la boca, la intensidad del mismo y la duración.

Ahora que ya conoces como identificar estos sabores, ya puedes empezar a analizar el el gusto de tus propios vinos.