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Pasos para catar un vino correctamente

10/01/2019· Análisis

Una cata de vino realizada correctamente implica poner en ello todos los sentidos. Además de la bebida, tienen mucha importancia otros aspectos como el lugar en el que se realice la cata, que debe ser un lugar ventilado y luminoso. Es fundamental no llevar ningún tipo de perfume ni colonia o agua de colonia para evitar así cualquier posible olor externo.

Para una cata es importante preparar una copa diferente para cada vino para evitar así que se mezclen sabores u olores. Una cata se compone de tres fases fundamentales. 


1. Fase visual

2. Fase olfativa

3. Fase gustativa


1. Fase visual

En primer lugar, hay que observar el vino detenidamente, por ello es importante realizar la cata en un lugar luminoso y preferiblemente mirarlo sobre un fondo claro, de color blanco sería lo ideal. En esta fase se observa con atención el color del vino y su intensidad, su limpieza y nitidez, su brillo, el color del borde del disco y la velocidad de las lágrimas, la fluidez y el CO2, es decir, la efervescencia. Si el vino se ve turbio, por ejemplo, se sentirá la misma sensación al probarlo. 

2. Fase olfativa

Es quizás el sentido más importante a la hora de catar un vino. Para oler correctamente un vino hay que acercar la nariz a la copa lentamente para que el olor no sature nuestros bulbos olfativos y lo ideal es dejar descansarlos unos segundos antes de repetir la acción. En esta primera fase lo que se pretende es conocer los aromas primarios.

En primer lugar se huele el vino sin remover el líquido en el interior de la copa, lo que se denomina olerlo a poca parada. A continuación se realiza el movimiento giratorio para que el vino entre en contacto con el oxígeno y se procede a oler mientras el líquido sigue moviéndose para analizar los aromas secundarios.

3. Fase gustativa

En primer lugar el que dar un pequeño sorbo mover el líquido por el interior de la boca para que éste llegue a todas las partes y percibir todos los sabores. A través del gusto percibimos si una bebida es dulce, salada, ácida o amarga, así como el tacto de la misma. En caso del vino el sabor salado no existe, por lo que quedarían otras de las tres opciones. En esta última fase se valoran la textura, que la temperatura sea la ideal para cada tipo de vino, el cuerpo, la efervescencia en caso de vinos espumosos o la astringencia, la sensación que deja el vino cuando abandona la boca que puede considerarse como un final corto o como un final largo, según el tiempo de duración.

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